Dolly Parton no fue solo la reina del country, una compositora prolífica ni una empresaria que transformó su tierra natal en Tennessee. Fue también una embajadora cultural improvisada pero eficaz, capaz de abrir espacios de encuentro entre pueblos a través del arte. Un ejemplo claro de esa faceta ocurrió en 2019, cuando la compañía cubana Lizt Alfonso Dance Cuba presentó su espectáculo ¡Cuba Vibra! en Dollywood, el parque temático de la artista en Pigeon Forge, Tennessee.

El Festival of Nations y la llegada de Cuba a las Smoky Mountains
Cada primavera, Dollywood celebra el Festival of Nations, un evento que reúne música, danza, comida y artesanía de distintos países. En 2019, del 16 de marzo al 14 de abril, la programación incluyó por primera vez a una compañía de danza cubana. Lizt Alfonso Dance Cuba (LADC), dirigida por la coreógrafa, maestra y directora Lizt Alfonso, presentó ¡Cuba Vibra! en el Celebrity Theater, con un total de 78 funciones (tres diarias).
¡Cuba Vibra! (a veces referida de forma aproximada como “Cuba Vivrá”) es un espectáculo de fusión que recorre la música y la danza cubanas desde los años 50 hasta la actualidad. Combina elementos de ballet, flamenco, danza contemporánea, folclor afro-cubano y ritmos populares como son, mambo, chachachá, rumba, bolero y conga, con influencias de jazz, swing y rock and roll. La compañía actuó respaldada por músicos en vivo, ofreciendo un retrato vibrante y colorido de la identidad cultural cubana.
Según reportes de la época, fue la primera vez que un colectivo danzario cubano se presentaba en este festival presidido por Dolly Parton. La propia Lizt Alfonso destacó el valor del encuentro: “Fue muy emocionante este encuentro con el público norteamericano, que permitió corroborar que, a pesar de las diferencias políticas existentes, se puede tender un puente de amistad a través de la cultura entre los pueblos de ambos países”.
La compañía también expresó su agradecimiento público. En redes sociales, Lizt Alfonso Dance Cuba señaló lo valioso de que “una estrella de la música como Dolly Parton homenajee a Cuba y a los cubanos, no solo en sus palabras sino también invitándonos a participar de tan lindo evento Festival of Nations Dollywood con tantos artistas del mundo”.
Dolly Parton como facilitadora cultural
Dolly Parton construyó Dollywood en 1986 como un homenaje a sus raíces en las montañas Smoky y a la cultura appalachiana. Con el tiempo, el parque se convirtió en un espacio que recibe millones de visitantes al año y que, a través de eventos como el Festival of Nations, abre la puerta a expresiones artísticas de todo el mundo. Al incluir a Lizt Alfonso Dance Cuba, Parton y su equipo permitieron que el público estadounidense —especialmente en el sur del país— experimentara de cerca la riqueza de la danza y la música cubanas.
Este gesto se enmarca en una trayectoria más amplia de Parton como figura que trasciende fronteras. Su música ha resonado en Latinoamérica, ha colaborado con artistas de origen latino y ha impulsado iniciativas filantrópicas de alcance global, como la Imagination Library. En el caso de Cuba, el intercambio de 2019 ilustra cómo el entretenimiento y la cultura popular pueden generar encuentros humanos más allá de las tensiones políticas.
Lizt Alfonso, por su parte, ha dedicado décadas a desarrollar un estilo propio de “danza fusión” y a llevar la cultura cubana a escenarios de los cinco continentes. Su compañía, fundada en 1991, se ha consolidado como una de las más representativas de la isla y ha participado en intercambios culturales que buscan mostrar la complejidad y la vitalidad del arte cubano.
Un legado de puentes
La presentación de ¡Cuba Vibra! en Dollywood en 2019 no fue un acto diplomático oficial ni una gran cumbre política. Fue algo más sencillo y, por eso mismo, poderoso: artistas cubanos compartiendo su trabajo en un escenario estadounidense, frente a un público que respondió con ovaciones, y una anfitriona —Dolly Parton— que facilitó el espacio.
En un contexto histórico marcado por décadas de distanciamiento entre Cuba y Estados Unidos, estos momentos de intercambio cultural recuerdan que el arte puede crear conexiones donde la política encuentra obstáculos. Dolly Parton, heroína de la clase trabajadora, compositora de himnos universales y dueña de un parque que celebra la diversidad, demostró una vez más que la cultura tiene la capacidad de construir puentes. Y Lizt Alfonso, junto a sus bailarines y músicos, cruzó ese puente con energía, rigor y orgullo por la identidad cubana.
El episodio de 2019 queda como un ejemplo concreto de cómo dos figuras —una estadounidense universal y una coreógrafa cubana comprometida con su tradición y su renovación— contribuyeron, cada una desde su lugar, a un diálogo cultural que sigue siendo necesario.