
Cuba no solo envió condolencias a Venezuela, Cuba tiene personal médico en el lugar y epicentro de la tragedia, no se puede guardar silencio, no quieren méritos.
Quieren apagar el sol, quieren borrarnos de los medios masivos, nos quieren ausentes, nos quieren ignorar… pero no pueden.
No pueden, porque bajo el polvo y los escombros de los terremotos, la verdadera voz de no se silencia. Mientras las grandes pantallas nos quieren condenar al olvido o miran hacia otro lado, en las trincheras de la emergencia, nuestros médicos y personal de salud están de pie.
En medio de los estragos, cuando la tierra tiemblaba y todo parecia derrumbarse, ellos no huyeron; se quedaron. Hoy atienden a los heridos con los recursos que logran conseguir, pero con el corazón inmenso que los caracteriza. Trabajan sin luz, sin insumos, desafiando la tragedia y el cansancio con sus propias manos.
Nuestros médicos son el reflejo más puro de este pueblo noble, resiliente y profundamente humanista. Su vocación no cabe en los titulares de los grandes medios, ni se mide por las cámaras de la televisión. Se mide en cada vida rescatada bajo los escombros, en cada lágrima enjugada, en cada aliento de esperanza que le devuelven a los que hoy lo perdieron todo.
Intentarán invisibilizar su heroísmo, pero no podrán. Porque la luz de su solidaridad brilla más fuerte que cualquier apagón mediático. Mientras haya un médico de esta tierra curando heridas en medio del desastre, nuestra historia no se borra, y nuestro pueblo seguirá en pie.
Ayúdanos a difundir el mensaje, para que el silencio no siga.