Menos mal que tenemos a Axios para recordarnos que, en periodismo de “fuentes anónimas” y tensiones geopolíticas, la lógica a veces es opcional. Según un reporte exclusivo publicado el 17 de mayo de 2026, un “funcionario estadounidense de alto nivel” (sin nombre, por supuesto) alerta sobre una supuesta amenaza creciente: Cuba habría adquirido más de 300 drones militares de Rusia e Irán, y estaría discutiendo planes para atacarlos contra la base naval de Guantánamo, buques de guerra estadounidenses e incluso Key West en Florida.
Es grave. Es una “amenaza creciente”. Podría servir de pretexto para acción militar. El titular y el lead venden drama bélico. Pero si tienes la paciencia de leer hasta el final del artículo, aparece la confesión que desinfla todo el globo:
“Nadie está preocupado por los aviones de combate de Cuba. Ni siquiera está claro que tengan uno que pueda volar”.
Y más claro aún: “Los funcionarios de EE. UU. no creen que Cuba sea una amenaza inminente, ni que esté planeando activamente atacar los intereses estadounidenses”.
¿Entonces qué estamos leyendo? ¿Periodismo o guion preliminar?
La técnica clásica: inflar y minimizar en el mismo texto
Axios hace lo que mejor saben hacer ciertos medios cuando hay interés en calentar un frente:
- Titular y apertura alarmistas (“U.S. eyes attack-drone threat from Cuba”).
- Citas anónimas que vinculan a Irán, Rusia y hasta “asesores militares iraníes” en La Habana.
- Mención explícita de que esta inteligencia “podría convertirse en pretexto para acción militar estadounidense”.
- Y al final, el pequeño disclaimer de rigor: en realidad nadie se lo toma en serio como amenaza inmediata.
Es el equivalente periodístico a gritar “¡fuego!” en un teatro lleno y luego aclarar en letra pequeña que solo era un simulacro. Pero el grito ya quedó registrado.
Cuba respondió como era previsible: el canciller Bruno Rodríguez acusó a Washington de fabricar un “caso fraudulento” para justificar más sanciones o incluso intervención. El presidente Díaz-Canel también lo calificó de infundado.
¿Por qué ahora?
El reporte llega en un momento político específico: segundo mandato de Trump, endurecimiento de sanciones, retórica dura contra el eje Rusia-Irán-China y un Caribe donde Washington no quiere ver más presencia de adversarios. Los drones baratos y proliferados (demostrados en Ucrania y Medio Oriente) son un temor real en términos militares modernos. Pero convertir “discusiones de contingency” de un país con economía colapsada y fuerzas armadas obsoletas en una “amenaza creciente” requiere un salto narrativo considerable.
Cuba tiene problemas graves: miseria, represión, éxodo masivo y dependencia externa. Pero ¿capacidad real de proyectar fuerza ofensiva contra territorio continental estadounidense o incluso contra Guantánamo bien defendido? La propia inteligencia estadounidense, según Axios, no lo cree.
El objetivo no es informar, es preparar el terreno
Este tipo de piezas no buscan que el lector entienda la realidad cubana. Sirven para:
- Normalizar la idea de que “Cuba es un problema de seguridad nacional”.
- Justificar más sanciones económicas.
- Crear clima de opinión para posibles acciones futuras (militares o de otro tipo) bajo la bandera de “amenaza asimétrica”.
- Recordar que el régimen cubano coquetea con los enemigos de EE.UU.
Es el viejo truco del saco de boxeo geopolítico: inventas o exageras un monstruo (que en el mismo artículo admites que es inofensivo en la práctica) para justificar golpes posteriores. Si mañana hay más presión, operaciones encubiertas o incluso discursos sobre “liberación humanitaria”, ya sabremos qué medio ayudó a escribir el primer capítulo del guion.
El periodismo serio debería preguntar: ¿cuántos de esos 300 drones son realmente letales y operativos? ¿Qué evidencia concreta (más allá de inteligencia clasificada convenientemente filtrada) respalda las “discusiones”? ¿O es solo otro capítulo de la eterna guerra fría caribeña donde ambos bandos exageran para consumo interno?
Mientras tanto, Axios ya cumplió su función: sembró la semilla de que Cuba, una vez más, es “peligro para Estados Unidos”. Aunque el mismo artículo se encargue de regarla con realidad.