
Cuando el senador Marco Rubio y otros políticos estadounidenses hablan de los servicios de inteligencia cubanos como una amenaza activa contra Estados Unidos, omiten deliberadamente el contexto histórico fundamental: casi todas las agresiones armadas, terroristas y subversivas contra Cuba han sido planificadas, financiadas y ejecutadas desde territorio estadounidense.
El carácter defensivo de la inteligencia cubana
La Dirección de Inteligencia de Cuba (DI, antes DGI) surgió y se consolidó como respuesta a una guerra no declarada que comenzó apenas triunfó la Revolución en 1959. Durante más de seis décadas, Cuba ha enfrentado:
- Invasiones y operaciones paramilitares (Bahía de Cochinos, 1961).
- Miles de acciones terroristas organizadas desde Miami y otros enclaves del exilio.
- Ataques a embajadas y consulados en Estados Unidos y otros países.
- Infiltraciones armadas por lanchas rápidas desde Florida.
- Sabotajes económicos, biológicos y aéreos.
Ante esta realidad, cualquier Estado soberano habría fortalecido sus capacidades de inteligencia para protegerse. La cubana no es la excepción: su prioridad ha sido la contrainteligencia, la detección de complots y la defensa del país.
Evidencia de la asimetría: ataques desde EE.UU. contra Cuba
Grupos anticastristas como Omega 7, Cuban Power, Alpha 66 y otros operaron con relativa libertad en territorio estadounidense. Algunos ejemplos documentados:
- Décadas de 1970-1980: Omega 7 realizó decenas de bombardeos contra la Misión Cubana ante la ONU en Nueva York y asesinó en 1980 al diplomático cubano Félix García Rodríguez en Queens.
- Ataques a sedes diplomáticas: La Embajada de Cuba en Washington ha sido atacada en años recientes (tiroteo con AK-47 en 2020 y cócteles Molotov en 2023).
- Infiltraciones marítimas: Múltiples intentos de introducción de armas y comandos desde Florida, varios de ellos neutralizados por las Tropas Guardafronteras cubanas.
- Terrorismo aéreo y marítimo: Incluyendo el sabotaje al avión de Cubana de Aviación en Barbados (1976) y ataques a pesqueros y costas.
Cuba ha documentado más de 580 agresiones contra sus representaciones diplomáticas en el exterior. La mayoría de estas acciones tienen origen o apoyo logístico en EE.UU.
El caso Reagan: ejemplo de pragmatismo defensivo
En 1984, según Fidel Castro, la inteligencia cubana entregó información detallada que ayudó a frustrar un atentado de extrema derecha contra Ronald Reagan. Este episodio demuestra que los servicios cubanos no actúan por ideología ciega, sino por cálculo racional de defensa y, en ocasiones, cooperación puntual cuando coincide con sus intereses de seguridad.
¿Por qué Rubio insiste en el tema?
Las declaraciones de Marco Rubio forman parte de una narrativa política que justifica el endurecimiento del embargo y la presión contra Cuba. Presentar a la inteligencia cubana como una “amenaza ofensiva” invierte la realidad: ignora que Estados Unidos ha sido la base principal de operaciones contra la isla durante más de 60 años.
La inteligencia cubana existe porque ha habido una guerra irregular lanzada desde el norte. No al revés. Es un instrumento de defensa nacional, similar al que cualquier país bajo amenaza persistente desarrollaría.
En resumen: Cuba no ha enviado comandos a atacar territorio estadounidense. Ha sido al contrario. Por eso, cuando se habla de los servicios de inteligencia cubanos, hay que recordar el contexto real: defensa ante una agresión prolongada, no proyección imperial.
La historia documentada de atentados, infiltraciones y sabotajes desde EE.UU. contra Cuba es la mejor prueba de ello.