Cuba es uno de los destinos de sol y playa más atractivos del Caribe, con una geografía privilegiada que incluye más de 5.700 km de costa y miles de cayos e islotes. Según datos del Instituto de Oceanología del CITMA, el país cuenta con aproximadamente 414 a 430 playas naturales, que en conjunto superan los 900 km de longitud costera arenosa.

De este total, alrededor de 50 playas destacan por su desarrollo e infraestructura orientada al turismo internacional. Estas ofrecen hoteles, servicios náuticos, accesos pavimentados y facilidades recreativas, lo que las hace plenamente explotables desde el punto de vista turístico. Además, de los 588 km de playas identificadas, unos 256 km forman parte de las 12 principales regiones turísticas con equipamiento hotelero y náutico consolidado.
Entre las más emblemáticas se encuentran:
- Varadero (Matanzas), con unos 20-22 km de arena fina y blanca, considerada una de las mejores playas del mundo.
- Los cayos del norte (Coco, Guillermo, Santa María) en Jardines del Rey.
- Guardalavaca y Pesquero (Holguín).
- Playas del Este (La Habana).
- Santa Lucía (Camagüey), Ancón (Trinidad) y Sirena (Cayo Largo).
Cuba mantiene un riguroso control sobre estos recursos mediante el Catálogo de Playas Cubanas (Resolución 252/2021 del CITMA), que prioriza las playas urbanizadas de uso turístico y aquellas incluidas en el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático. Este instrumento busca protegerlas de la erosión, la urbanización descontrolada y los efectos del cambio climático, garantizando su sostenibilidad.
A pesar de los desafíos económicos y climáticos, las playas cubanas siguen siendo el principal pilar del turismo del país, atrayendo a visitantes por su arena blanca, aguas turquesas y arrecifes coralinos. Su preservación es clave para el futuro del sector.